Belleza singular - DVAZQUEZ Studio
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25 Nov Belleza singular

Resulta curioso cómo algunas personas pueden cautivar y embaucar con sólo observarlas un instante. Esos pocos privilegiados dotados con un don inigualable a los que todas las puertas del mundo se abren para dar paso a un destino con el que el resto de mortales solo pueden soñar.
Esas figuras que pasan a la historia como auténticos mitos, inolvidables, omnipresentes, referentes en la cultura de su tiempo y en las que vendrán a continuación. Seres que personifican la misma idea de “belleza” en sí misma como un todo. No importa su sexo o procedencia, todo el mundo puede identificarlas entre la multitud.
Capturan la luz, el tiempo se detiene. El aire parece abandonar el lugar por el que pasan… son muchos los que por envidia o temor no admitirán el encanto, pero, secretamente, en su interior, lo saben. Muchos discutirán que no es justo, y quizá sea cierto, que sólo por estar genéticamente definidos de una manera, de haber sido bendecidos por una cierta serie de coincidencias que bordean la magia y ser poseedores de esa belleza todo el mundo se rinda ante ellos, pero poco podemos hacer para luchar contra ese poder.
Porque es auténtico poder el que pueden llegar a regir: pueden dominar masas esgrimiendo la más peligrosa de todas las armas, la devoción. Los tomamos como modelos, queremos ser como ellos, caemos rendidos, escribimos libros, pagamos por tener una fotografía suya, nos enamoramos perdidamente, los seguimos allá donde van, sus crímenes o faltas son perdonados más fácilmente, tendemos a no ver siquiera la maldad que puede esconderse tras esa faz casi inhumana de belleza ultraterrena.
Y digo ultraterrena y no angelical porque la idea de belleza en sí de la que hablo no siempre tiene un aspecto grácil y bien proporcionado, hay belleza oculta en lo asimétrico y extraño, en lo diferente y algunas veces incluso perverso. Ultraterrena y divina al mismo tiempo pues la belleza de la que hablo, como ya he mencionado, escapa sexo y origen, tiene una cualidad tangible más allá de las modas pasajeras o la tendencia sexual de cada persona. Si bien es cierto que podemos no sentirnos atraídos por una de estas figuras, sabemos en nuestro interior que poseen algo que los demás no tienen. Bendicen en cierto modo el mundo con su sola presencia y hacen de él un lugar un poco mejor, si se me permite decirlo sin resultar demasiado superficial.

Escrito por | Djali Sanduleak (Ilustrador y profesor. Sevilla)

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